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Qué es Acción Cívica


NOVEDAD: PUBLICADAS LAS BASES DEL PREMIO ACCIÓN CÍVICA


Acción Cívica es una asociación independiente, surgida de la Sociedad Civil, que desde el año 2014 brinda su estructura para que abogados de cualquier punto de España puedan personarse como Acusación popular, en representación de la misma y de forma desinteresada, en procedimientos judiciales por desvío de fondos públicos.

Este proyecto, sancient_Greeceencillo en su dinámica pero profundo en su cometido, fue ideado en Valencia por un grupo de ciudadanos que conforman su junta directiva y que, como es obvio, no reciben retribución alguna. Acción Cívica es una asociación ajena a intereses partidistas y a cualquier ideología política: la neutralidad y la independencia son los principios fundamentales que le dan sentido y que alimentan su funcionamiento; los valores que le otorgan su fuerza y le imprimen sus cualidades esenciales como movimiento ciudadano. Todo ello basado en la autonomía económica: no recibimos subvención alguna, son los socios quienes mantienen la estructura de la asociación.

El principal objetivo de Acción Cívica consiste en coadyuvar a la justicia y colaborar en el esclarecimiento de la verdad, sin importar el color de los partidos involucrados en cada uno de los casos. Quedan fuera motivos de cualquier otra índole, como pueden ser rencores u odios personales, que no conducen a metas positivas. No estamos aquí contra nadie sino a favor de lo que consideramos justo para la sociedad en su conjunto. Actuamos sólo desde planteamientos racionales, de un modo aséptico y constructivo; sin estridencias y al servicio siempre de la Fiscalía Anticorrupción, una institución digna de encomio a la que de forma recurrente se le niegan los medios materiales y humanos que necesita.

La idea nació a raíz de la experiencia vivida en un procedimiento judicial por desvío de subvenciones públicas destinadas a países subdesarrollados, proceso en el que Antonio Penadés, presidente de la asociación, ejerció la acusación popular a título individual entre los años 2012 y 2018. Este asunto queda explicado en el artículo «Caso Cooperación: la depravación moral», publicado en el diario El País en marzo de 2013, y fue un hito en la lucha contra la corrupción política en España gracias a la labor ejercida por el fiscal Anticorrupción y a la colaboración con las acusaciones particular y popular.

Son muchos los motivos que nos hacen considerar que los ciudadanos debemos dar un paso al frente contra la corrupción, esa lacra que tanto daño ha hecho ya a nuestra democracia, a nuestra convivencia y a nuestra economía. Al constituir esta asociación nos rebelamos contra la idea de que es imposible cambiar el estado actual de las cosas y lo hicimos del modo más pragmático:
1. Ayudando a fiscales y jueces a limpiar las instituciones del Estado mediante el ejercicio de la Acusación popular, una figura constitucional infrautilizada por la Sociedad Civil.
2. Reclamando la implantación de un sistema eficiente de control en la Administración para evitar que la situación de corrupción política generalizada se repita en el futuro.

Partimos de la idea de que ambas medidas son necesarias para alcanzar una justicia social que permita acercarnos a la ética colectiva y a la optimización de los recursos humanos y materiales de nuestro país. La depuración de las responsabilidades penales es un paso esencial, pero todo este esfuerzo resultaría inservible sin la restauración de los controles administrativos que algunos políticos eliminaron durante un silencioso proceso en el que los funcionarios de carrera que ejercían esas funciones acabaron siendo reemplazados por personas afines a los partidos.

Con el objeto de salir algún día de la crisis económica y de valores que nos azota debemos hacer cuanto esté en nuestras manos para ayudar a la Justicia, que encarna el último filtro del Estado de Derecho. Cuando vemos la cantidad de talento desaprovechado que hay en España, en especial entre los jóvenes, preparados pero desmotivados y casi sin opciones, reforzamos el convencimiento de que la única posibilidad de remontar esto pasa por juzgar y encarcelar a los culpables por corrupción, restituir el dinero robado y tomar medidas sólidas de cara al futuro.

De este modo, tres años después de la creación de Acción Cívica conseguimos estar personados en 6 procedimientos judiciales en distintos puntos de España –con un total de 11 piezas separadas–, esfuerzo que se ha ido traduciendo en un buen número de autos y de sentencias favorables al interés general. Son casos de presuntos desvíos de dinero público en los que están implicados los dos partidos mayoritarios, y nos sentimos orgullosos de los logros conseguidos por los abogados que trabajan probono para la asociación, en especial Miriam Salmerón (Valencia) e Irma Ferrer (Lanzarote), dos magníficas penalistas que forman parte de la Junta directiva de Acción Cívica.

En el año 2018 encargamos a Fernando Jiménez y Francisco Alcalá, catedráticos de Ciencia Política y de Análisis Económico de la Universidad de Murcia (y socios destacados de Acción Cívica), que realizaran un cálculo del coste económico de la corrupción en España. Ambos redactaron el informe más completo realizado hasta la fecha, un texto elaborado con metodología científica que llegó a unas conclusiones sólidas y devastadoras. La publicación del trabajo tuvo una gran repercusión mediática con presencia en telediarios y portadas de varios diarios nacionales.

Asimismo hemos divulgado ante la ciudadanía el complejo fenómeno de la corrupción mediante la celebración de un buen número de actos públicos y la publicación de artículos. Esta labor, que nos parece fundamental, queda recogida en las secciones «Videoteca» y «Prensa» de esta página web.

En el año 2019 añadimos una nueva actividad que complementa a las anteriores: el Premio Acción Cívica. Convencidos de que el debilitamiento de las Humanidades guarda una íntima relación con la corrupción política al ahuyentar el discernimiento y el sentido crítico, creamos un instrumento que nos da la oportunidad de tratar a fondo estos temas y nos permite trasladar nuestras propuestas a la comunidad docente y al conjunto de la ciudadanía. Con este certamen premiamos cada año los dos mejores libros –en las categorías de novela y no ficción– que, según el criterio de nuestros socios, mejor se adentren en el legado clásico y en los valores humanistas.

La gala de entrega se celebra cada mes de septiembre en el Museo L’Iber de Valencia, y aprovechamos la ocasión para organizar una tertulia con los autores premiados y con otras figuras destacadas en esta labor de defensa de las Humanidades. El objetivo final consiste en recabar las lecciones de los grandes autores del pasado y aplicar sus enseñanzas a los problemas de nuestra sociedad, y así, las reflexiones y las conclusiones que se vierten con ocasión de este evento, siempre con ánimo constructivo, se plasman en un comunicado y se divulgan a través de los medios de comunicación.

Antonio Muñoz Molina, socio de honor de Acción Cívica, afirma en el final de su imprescindible ensayo «Todo lo que era sólido» que «no tendremos disculpa si no hacemos todos lo poco y lo mucho que está en nuestras manos, en las de cada uno, para que no se pierda lo que tanto ha costado construir, para asegurar a nuestros hijos un porvenir habitable». Es hora de que la ciudadanía dé un paso adelante y reivindique su espacio; y que, actuando al servicio de los fiscales y los jueces, de la mano siempre del pensamiento humanista, marquemos a la clase política cuáles son los límites que impone nuestro ordenamiento jurídico y la ética más elemental.

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«El verdadero ser del hombre es su obrar» (Hegel)
«El gran fin de la vida no es el conocimiento sino la acción» (Thomas Huxley)
«Siempre se debe preferir la acción a la crítica» (Franklin D. Roosevelt)
«Llega siempre un tiempo en el que hay que elegir entre la contemplación o la acción» (Albert Camus)
«Lo único necesario para que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada» (Edmund Burke)
«La moral es aspiración y proyecto, y no un arma arrojadiza que sirve para tachar a los demás de inmorales» (Adela Cortina)